5 de enero de 2008

Cómo aparcar en un microparking y no morir en el intento

Después de un post tan ropero y aunque me divertí haciéndolo, ahora quiero probar otros registros, como por ejemplo : el mundo del motor.
Esta mañana me disponía a entrar en un parking (por necesidad) cuando veo que se ha liado una buena al principio, en medio y al final del parking. Y es que hay días en los que te puedes preguntar : "¿Dónde se ha metido la gente?" u otros días en la que la pregunta podría ser : "¿ Por qué todos decidimos venir el mismo día y a la misma hora ?" . Pues bien, hoy me he hecho la segunda cuestión. Así que con valor al volante, a los pedales y a las marchas, me dispuse a aparcar.
Salía un coche, pero delante de mí, una mujer con un todoterreno se preparaba para la misma tarea. Si yo me había preparado con valor, para mí que ella aparcara sería todo un signo de admiración. Después de un primer intento, la mujer decide ir a buscar otro porque ese no le había terminado de convencer. Así que había llegado mi momento. Tenía todo calculado en mi cabeza, sólo hacía falta ejecutarlo. Pues un poco marcha atrás, girar otro poco hacia la izquierda, y otro más marcha atrás. Ya estaba lo más difícil hecho, ya era meterlo hacia adelante con cuidadito. ¡Lo conseguí! Y es que teniendo en cuenta que tenía cola detrás, que la mujer de adelante no lo había logrado (a pesar de que su coche multiplicaba al mío) y de mis nervios iniciales, pues para mí había sido uno de esos momentos del día en el que te sientes orgullosa de haberlo conseguido tú solita . Salí contenta del coche.
A la vuelta, si quería seguir contenta, tenía que sacar el coche (sin rasguños). Había una mujer al lado mía que debía estar esperando a alguien porque no hacía otra cosa que fijarse en los coches que pasaban. Tenía pinta de guiri, con el pelo lacio, rubio, de piel muy blanca, de mediana edad, y con cierto aire anglosajón. Yo, tan tranquila, me monto en el coche, y vuelvo a hacer mi planning para salir de allí lo antes posible. Cuál es mi sorpresa, que "Laguiri" abandona su estado despistado y se pone detrás mía haciéndome todo tipo de señales acompañados de frases como :
- ¡Sigueeeee...sigueeee...¡que no le dassssss! Y de un lado para otro iba moviéndose como pez en su pecera para ver si hería al coche, al otro coche, o a la columna. Pues yo con una mediasonrisa (intentado ser amable) le decía:
- Si ya lo veo, gracias.
Pues éramos pocos, y parió la abuela. Aparece una familia de unas 4 ó 5 personas (no quería mirar mucho...estaba algo colorailla), y el cabeza (de familia) se une a los esfuerzos de "Laguiri". Yo intentaba mantener la compostura, los nervios de esa situación, y la verdad, estaba más o menos tranquila. Pero lo que quería era intentarlo por mí misma, y ver y comprobar si sería capaz de hacerlo sola, como antes lo había hecho.
Ya con el coche fuera, me disponía a hacer un gesto de "graciasporlosserviciosprestados", (pero que creo que me salió una de "ayquéverquésituación") mi mirada se cruza con la expresión de un chico muy mono con patillas que me miraba con una sonrisa cómplice. Y ya....... sí que seguí contenta. ;) (No si al final....mereció la pena).

2 comentarios:

X dijo...

No sé por qué, pero parece ser una de las costumbres del ser humano, el "ayudar" (entre comillas porque muchas veces, más que ayudar, solo consiguen ponernos un plus de ansiedad y de necesidad de hacer las cosas bien) cuando alguien está intentando aparcar o sacar un coche. Célebre el día aquel que, incluso desde los balcones, un buen hombre se vio envuelto en las indicaciones de casi veinte personas. Eso sí, era el desaparcamiento más difícil del que nunca he sido testigo.

¿Y esos cruces de miradas furtivos que nos alegran el día? :-)

Dulce Locura dijo...

Ains... No sabes lo que te entiendo! A mí me ha pasado alguna vez, y, aunque agradezco la ayuda espontánea y desinteresada, la verdad es que me pongo más nerviosa si cabe y soy incapaz de hacerlo bien.


Besos dulces


PD: Feliz Año! ;)